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Al fin y al cabo, soy una desubicada

Debo decir que me siento sola. Como desubicada no importa el lugar donde me encuentre. Pensé que era el calor, pero el calor pasó y lo que siento sigue en mí. Tenía tantas ideas para estos 14 días de vacaciones... Ir al Zoo, ir al Jardín Japonés, a patinar sobre hielo, al Planetario, al cine, al teatro, salir alguna noche en fin de semana, muestras, exposiciones, museos, parques, ferias.... Ser turista en la propia ciudad puede llegar a ser maravilloso. ¡¡Iba a retomar canto!! Y todavía no llamé a mi Academia... Se me pasaron ya.... 4 días por el calor (?) pero en realidad más si contamos el fin de semana. ¿Puedo realmente culpar al calor? Lo único que hice fue almorzar en un shopping por la mera razón de que afuera hacía 42º C de sensación térmica. El resto de ese día me la pasé descompuesta de cama en cama, como una gata deshidratada, tratando de recuperarme del garrotazo que me había pegado el clima. ¿Fue el calor realmente? ¿Mañana va a llover? ¿Podré ir al Zoo? ¿Iré al Zoo?

Hace un par de noches me sorprendí a mí misma cuando me asomaba al balcón, a eso de las 3 y media de la madrugada, y oí un par de canciones, muy lindas, fuertes para la hora, y me sorprendí llorando. Me dejé a mí misma llorar, me lo permití y me di cuenta de que no había llorado todavía. Probablemente, pienso ahora, es por eso que no encuentro un lugar, que ando como si tuviera que buscar algo sin saber qué es... porque solamente tengo que dejarme estar. Mi sabia amiga, la última vez que "chateamos", me dijo que estaba muy "dura"... muy amarga. Me dijo que no era yo. Que estaba diferente. Que estaba muy rígida. Creo que oírla decir eso solamente me arrancó un sollozo. Lo peor que podría pasarme es perder mi sensibilidad. Es casi todo lo que soy. Pero tiene razón. Y cuánto más busque ese lugar, menos lo voy a encontrar. A veces, no es el que busca quien encuentra, sino el que espera y deja que sucedan las cosas.

Cuando empecé el blog, la realidad es que no tenía ni idea que iba a escribir todo esto. Es más, no se suponía que se tratase de todo esto. Pero como las cosas a veces, son inevitables, y todo sucede por algo, escribamos pues. Al fin y al cabo, no le hacemos daño a nadie, y quizás, sólo quizás, alguna que otra persona puede sentirse identificada y gustarle lo que escribo. Y no... no se suponía que se tratase de esto.... pero no creo en el destino escrito, sellado, y enviado. Ya vendrán tiempos mejores. Ya vendrán entradas más originales. Más filosofales. Más interesantemente escritas. Por ahora y como se dice muy popularmente en estos tiempos, "es lo que hay".

El Alma en su Laberinto ·· Hoy, desubicada, desorientada e involuntariamente incomunicada.

Hoy... Reiki, Nivel II y mis palomas!!

Hace 2 años y algo decidí hacer el Nivel I de reiki. Antes de elegir una escuela donde hacerlo di muchas vueltas. Pregunté a quienes sabía que habían hecho los cursos/seminarios, busqué en internet, pero por una u otra cosa, no me convencían. Llamaba y no me gustaba cómo me atendían. Entraba a la página recomendada y no me gustaba cómo se veía, o que me hablasen de dios o de un dios cuando ya sabía que no se trata de religión alguna. Había leído, me había informado para encontrar una *buena* escuela. Y creo que la encontré en su momento. Por lo menos mi experiencia fue *MUY* buena con mi maestra Gloria.

Salí del Nivel I y por supuesto ya quería hacer el Nivel II!! Como mis compañeras... ja.. Como todo el mundo!! Por una cosa u otra... porque en esa escuela no había cursos disponibles y porque no tenía plata, lo fui posponiendo y se fue prolongando el período de espera.

Por una cosa u otra, después no "podía gastar plata", no tenía plata, y así pasaron 2 años. Hasta que TODA mi vida cambió y decidí, no sólo retomar canto que había tenido que suspender, sino que además, como "plus", al día siguiente (o sea hoy, viernes) hacer el Nivel II de Reiki. ¡Tomá mate!

No fue en la misma escuela, pero al igual que la primera vez, la busqué mucho, y al igual que la primera vez, no me equivoqué. Debo acotar que todas las escuelas de reiki parecen quedar lejos (digamos, de las zonas céntricas como Palermo, por ejemplo) y no sé por qué. Pero no importa. Lo vale. Y mi Maestro Adalberto es un ser realmente extraordinario también. Y el Reiki no deja de sorprenderme. Por las cosas que siento, que aprendo... que "veo"....

Volví, con 35º centígrados a las 6 de la tarde con certificado, manual y un CD con música para mis sesiones (chocha, ¿hay que aclarar?), y como decidí hacer un camino diferente y crucé por el parque, me encontré con unos chicuelos dándole maíz a las palomas. (Pensamiento aparte: ¿¿¿¿por qué me da tanta bronca que los niños pequeños tengas esa tendencia cuasi asesina de querer atraer y a la vez asustar a las palomas corriéndolas, amagando de pisarlas, y todo tipo de truquillos con ese mismo fin????) Decía, que encontré unos niños adorables alimentando a las palomas. Y, por un instante, volví a MI niñez cuando alimentaba a las palomas con maiz, y oh! delicioso descubrimiento! el señor del carrito tenía bolsitas con maiz. =D $1 una bolsa con una cantidad bastante considerable. (¿¿Creían que no iba a comprar??)

Miro que los niños ya habían dejado de darles, y procedo al verde cesped (un poco de pasto que había) a darles a las palomas, que ya sabían por el ruidito y se aproximaban, el preciado alimento dorado. Me arrodillo y las bellezas aladas se pisaban unas a las otras para comer de mi mano. Y, ¿a qué no saben qué sucede en ese momento? ...... No uno, sino DOS niños (los mismos dos de antes) vienen a ver a MIS palomas (ahora era MíAS) y me las empiezan a espantar. Ok, tengo que aclarar que tengo mucha paciencia con los chicos. De hecho enseñé inglés en un segundo grado en el que la mitad era chicos con problemas, pero NO tolero que me espanten a las palomas con esas bol··eces de amagar a patearlas y así. Les digo amablemente que por favor no las espanten. Dos veces. Me dicen que SSSIIIIIIIIII, las espantaaamoooossssssss!!! *levanto una ceja* Y en eso oigo a la madre que los llama, y les dice que no hagan eso. Y ahí pienso que sí, que existen madres que educan a sus hijos muy a pesar del instinto que pueda surgir del niño en cuestión. Procedo.

Agarro más maíz y recuerdo un truco que hice en una plaza de Montevideo, Uruguay, una vez cuando fui de vacaciones. Algo que tengo registrado en foto, y que nos lo enseñó una señora, creo que parecía darle seguido a las palomas. Me agacho un poco pero no toco el piso... y dejo que las palomas sientan que pueden posarse en mi mano, en mi brazo y comer ahí, con el brazo extendido, en el aire. Cuando se dieron cuenta (ellas y yo) debía tener 5 o 6 palomas en todo el brazo... que se subían una encima de la otra para comer de mi mano. Mientras, por supuesto, dejaba caer un poco para las de abajo. La verdad, no sé cuánto tiempo estuve alimentando así a mis amigas emplumadas, pero hacía rato que no disfrutaba de un momento de tanta felicidad y pureza. En medio de las palomas en mi brazo, oigo a uno de los niños: "Faaaaa!! Mirá! Magia!!" Y veo un hombre con un cochecito y un bebé que pasan despacito y me miran. Las dos señoras mayores que estaban sentadas al lado del señor que vendía el maíz, se hicieron una panzada con el espectáculo. Para mí, fue parte de mi día de Reiki. Energía Vital del Universo. Adoro a las palomas. Creo que ellas lo saben.

El Alma en su Laberinto ·· Hoy, mitad paloma, mitad humana-con-reiki-de-nivel-II