Podría parecer bastaaaannnnte ridículo. Hasta risible.
Veía "La Liga". Una de las noteras pasa un día en una granja. Debe atrapar un gallo para ponerlo al asador.
Primero se ve cómo llega el perro antes que ella y le da un buen sacudón a la pobre ave. Comentario de la notera:
"¡Ya está un poco más desplumado!". Previamente se había restregado las manos diciendo cómo lo iban a hacer asado.
Lo corre y lo agarra de las patas. Cuando lo agarra del cuerpo, el gallo empieza a emitir unos cacareos que eran, claramente, un grito de súplica. Hasta parecía que la miraba. No. La miraba. Y seguía suplicando. Y ella, lo miraba con lástima, pero yo sabía que iba a la parrilla de todas formas, y no me iba a quedar a ver cómo le rompían el cuello.
El cacareo de ese gallo me inundó de angustia. Poseía una congoja sobrenatural. Poderosísima. Me pregunté cómo se puede tener un animal así, suplicando que lo dejen ir y de todas formas quitarle la vida, esa vida que está en tus manos. No lo puedo comprender. Precisamente por eso, comprendo por qué no puedo probar un bocado de nada que tenga ojos y haya estado vivo antes de estar en mi plato.
Alma en su Laberinto ·· Hoy, con el corazón estrujado....
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La angustia del gallo
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Yo
No se me representa..... (?)
Cena.
Charla.
Mirando la tele, una tira en la que dos hombres "tienen sexo" (muy bien logrado el ambiente, por cierto).
Mi padre, así como de la nada misma, lanza un:
- No puedo entenderlo. - un brevísimo segundo de silencio en el cual, por poco, se me atraganta un trozo de empanada de roquefort, imaginando que volvía a la época de mi reciente salida del armario y la consecuente elaboración por parte de mis progenitores, que si bien fue tranquila, fue pasada.
- No entiendo, no sé, no puedo imaginármelo! No es que me dé rechazo, es que no se me representa!
- Bueno, pero si no te da rechazo, está todo bien. No tenés que entenderlo. - le lanzo yo.
- Y... es porque no te identificás con el objeto de deseo. - dice mi madre, apelando a sus conocimientos de psicoanálisis (dijo eso "o algo así", no quiero desvirtuar sus palabras, ni el psicoanálisis, ojo!).
Pausa breve.
- Y sí, qué sé yo. A mí, por ejemplo, no se me representa estar con un tipo! - digo yo y me encojo de hombros mientras le doy con la cuchara al helado de limón que tenemos de postre.
Alma en su Laberinto ·· Hoy, diciendo: "no te dejes llevar por las apariencias!" ;o)
Charla.
Mirando la tele, una tira en la que dos hombres "tienen sexo" (muy bien logrado el ambiente, por cierto).
Mi padre, así como de la nada misma, lanza un:
- No puedo entenderlo. - un brevísimo segundo de silencio en el cual, por poco, se me atraganta un trozo de empanada de roquefort, imaginando que volvía a la época de mi reciente salida del armario y la consecuente elaboración por parte de mis progenitores, que si bien fue tranquila, fue pasada.
- No entiendo, no sé, no puedo imaginármelo! No es que me dé rechazo, es que no se me representa!
- Bueno, pero si no te da rechazo, está todo bien. No tenés que entenderlo. - le lanzo yo.
- Y... es porque no te identificás con el objeto de deseo. - dice mi madre, apelando a sus conocimientos de psicoanálisis (dijo eso "o algo así", no quiero desvirtuar sus palabras, ni el psicoanálisis, ojo!).
Pausa breve.
- Y sí, qué sé yo. A mí, por ejemplo, no se me representa estar con un tipo! - digo yo y me encojo de hombros mientras le doy con la cuchara al helado de limón que tenemos de postre.
Alma en su Laberinto ·· Hoy, diciendo: "no te dejes llevar por las apariencias!" ;o)
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